¿Seguro que cuestionas el saqueo colonial? Planteamos algunas preguntas para revisar ciertos comportamientos

En la salida del 21 de mayo de 2016 contamos con un grupo numeroso, interesado en los viajes de ida y vuelta de los indianos, y en los distintos usos del capital amasado en ultramar. Queremos hacer explícito nuestro asombro ante las personas que se sumaron al recorrido para copiar de manera descarada la información que proporcionamos a lo largo de la ruta. Se trata de personas deshonestas, que rehúyen a la pregunta sobre las razones por las que toman nota de forma excesiva; gente que adopta un comportamiento propio de aves de rapiña.

¿Qué sentido tiene la actitud escurridiza de quienes asisten a un recorrido y son incapaces de reconocer que también hacen rutas? El reparto colonial del que fueron partícipe los indianos plantea una reflexión sobre las relaciones de poder y los privilegios de una élite, sobre la viveza de algunos y el sometimiento de otros. ¿Cómo se puede cuestionar, por ejemplo, el régimen colonial y la esclavitud repitiendo hoy patrones de comportamiento basados en el oportunismo?

Hacemos esta denuncia porque creemos en nuestro trabajo, que parte de una investigación exhaustiva. Para Ruta de autor, reinterpretar la ciudad requiere también una línea de acción acorde con una visión crítica, que se resiste a cualquier forma de amnesia y saqueo.

Lorena Bou Linhares

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Posted on: 24 May

Viajes de ida y vuelta: ruta “Barcelona y los indianos. Negocios de ultramar y cambio urbano”.

La ruta “Barcelona y los indianos” acaba de cumplir dos años desde la primera salida, en abril de 2014. Este itinerario, que narra el viaje de ida y vuelta de los indianos, y las formas como el trasvase de capitales derivó en la transformación de Barcelona, nació tras varias conversaciones con el MUHBA y un largo proceso de investigación, por parte de Ruta de autor, en torno a temas como las fortunas amasadas en América, el comercio con las colonias españolas, las guerras de Independencia y la esclavitud, las élites económicas en la capital catalana, el crecimiento urbano y la arquitectura civil burguesa durante el siglo XIX.

En estos dos años de ruta hemos contado con un público numeroso y diverso, interesado en recorrer la ciudad para ampliar la mirada sobre los relatos que conforman la historia de Barcelona y su pasado colonial. Damos las gracias a todos aquellos que se han sumado a este itinerario de manera honesta, para atender a las distintas interpretaciones del espacio urbano que recorremos a diario.

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Posted on: 23 May

Fanzine Xavier Miserachs o el archivo del fotógrafo en la calle

Xavier Miserachs solía salir a pasear para fotografiar. Son los rastros de sus imágenes los que nos permiten conocer más a fondo Barcelona, su gente, sus rincones y su puerto.

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Posted on: 11 Mar

Estamos en la lista de rutas alternativas de Barcelona recomendadas por El País

El País incluye a Ruta de autor entre los itinerarios alternativos para conocer Barcelona:

http://cat.elpais.com/cat/2015/11/25/catalunya/1448450484_097188.html

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“Cinc rutes alternatives per Barcelona”, por Jordi Mumbrú.

 

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Posted on: 07 Feb

Último día de curso con Teresa. En el carmel con Marsé y Ruta de autor, por Laia Igual*

El martes 9 de junio todo 1º de Bachillerato del Institut Eugeni d’Ors de Vilafranca, tanto los que estudian letras como los que estudian números, decidimos (y con mucho empeño) descubrir cómo eran los paisajes urbanos que enmarcaron la historia de amor imposible entre Teresa Serrat y Manolo Reyes, el Pijoaparte.

Gracias a Ruta de autor hemos podido contrastar nuestra lectura de Últimas tardes con Teresa (y los espacios que construimos en nuestra mente) con la realidad del barrio del Carmel: las calles empinadas, esa curva de asfalto que tantas veces recorrió Pijoaparte, el bar Delicias, el Tíbet…

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Después de una original dinámica para repartir el material y formar los grupos (el criterio fue el color de nuestras bambas) nos encaminamos hacia el Parc Güell pasando primero por el Cottolengo del Padre Alegre, un espacio de beneficencia fundado en 1940 que atiende a personas con malformaciones graves y sin recursos. Mientras escuchaba hablar a Aymara, nuestra guía, recordé que mi madre me contaba que, cuando era pequeña, iban al Cottolengo a llevar la comida que habían recaudado en el colegio y a cantarles unas cuantas canciones a los internos…

En el Parc Güell leímos la descripción que hacía Marsé de ese lugar y reflexionamos sobre las diferencias de clase tan marcadas que reflejaban las viviendas: el espacio frondoso que diseñó Gaudí frente al monte pelado del Carmel del que hablaba Marsé. Las flores y los mosaicos de las lujosas villas contrastando claramente con las aglomeraciones de las chabolas del Turó de la Rovira (hoy bloques de pisos impersonales y degradados). Pudimos imaginarnos a Teresa, con su Floride descapotable, cuando iba a buscar a Manolo y recorría sorprendida esas calles  olvidadas y sucias. O a Manolo admirando la riqueza vedada de los chalets del Parc Güell.

Seguimos con nuestro paseo por el monte Carmelo, ya un poco cansados. Pero gracias a esa sensación de “agotamiento” pudimos entender el sentido de aquellas largas descripciones de Marsé en la novela que tanto duraban: cuestas, escaleras, carreteras… Caminos del Carmel.

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Y entre motos hablamos de Pijoaparte y su relación con ellas: un objeto de deseo y una posibilidad de huida. Un joven aparece entre la multitud de adolescentes y Aymara, con alegría y un poco de sorna, deja ir un comentario divertido: “Tranquilos… ¡Él no es Pijoaparte y no robará ninguna moto!”. El chico se sube a su supuesta moto y, sonriendo tímidamente, le contesta con un “quién sabe…”.

* Estudiante del Institut Eugeni d’Ors de Vilafranca del Penedès. Junto con sus compañeros de primero de bachillerato, participó en la ruta del Carmelo, realizada el 9 de junio de 2015.

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Posted on: 16 Jun

El Carmelo de Pijoaparte y las cometas, por Natalie Arévalo Gutiérrez*

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Ruta en torno a Últimas tardes con Teresa de Juan Marsé

Martes 9 de junio, último día de clase. ¿Qué mejor manera de despedirnos de 1º de Bachillerato que haciendo una excursión y  no cualquier excursión, sino una en la cual podíamos vivir en cuerpo y alma el libro que habíamos leído en el segundo trimestre: Últimas tardes con Teresa?

Me desperté tarde (hemos tenido un par de semanas duras a causa de los exámenes) y mi primer pensamiento fue: “¡Que pierdo el bus!”. Creo que nunca había ido tan rápido en vestirme y  arreglarme. Y… ¡qué alegría cuando llegué a la Espiga y descubrí que mis compañeros aún seguían allí!

Dos horas después ya estábamos en el monte Carmelo, donde tuvimos el gran privilegio de vivir en carne propia los momentos más importantes de la historia de Manolo Reyes (el Pijoaparte) y Teresa Serrat en ese barrio que Marsé describía así: “El Monte Carmelo es una colina desnuda y árida situada al noroeste de la ciudad (…) La colina se levanta junto al parque Güell, cuyas verdes frondosidades y fantasías arquitectónicas de cuento de hadas mira (Pijoaparte) con escepticismo por encima del hombro, y forma cadena con el Turó de la Rovira”. Nos acompañaba Aymara, una guía de origen venezolano (su acento me gustó mucho), que trataba de que viviésemos muy activamente todo el itinerario: quería que el paisaje nos “interperlara”, que cada una de las paradas fuese un “ágora” en la que  contáramos lo que nos sugería. Como de costumbre, al principio estábamos callados, poco participativos, pero a medida que avanzaba la mañana, empezamos a soltarnos cada vez más.

Podría explicar todo el recorrido, ya que fue “único” para saber por dónde pasaba cada día Pijoaparte, qué paisajes miraba, qué pensaba, dónde vivía… Fue espectacular. Empezamos conociendo dos lugares opuestos, muy presentes en la novela: el Cottolengo del Padre Alegre, una residencia  que a algunos les recordaba a una cárcel  y que Andrea, una compañera que vivió muchos años en el Carmelo, describió como “un lugar al que va la gente a la que nadie quiere, los más desfavorecidos”: los más pobres, los que nacen con malformaciones…  Y  enfrente, el Parc Güell, un lugar muy conocido y hermoso, que Gaudí concibió como una urbanización residencial para familias adineradas. En toda la ruta,  la diferencia de clase entre ricos y pobres estuvo muy presente. Yo entendía muy bien de lo que hablábamos, pues al tener padres separados sé muy bien lo que es la diferencia de clases en mi propia familia: de parte de mi padre lo que es la “clase media alta” y de parte de mi madre lo que es la “clase baja”. Y no sé por qué, pero siempre me ha tirado más la gente trabajadora y de poco prestigio, supongo que por su humildad y generosidad.

En verdad me pareció muy raro estar tan poquito tiempo en un lugar tan hermoso como el Parc Güell, pero lógicamente teníamos que seguir la ruta del Carmelo de Marsé. Vimos el lugar donde los protagonistas del libro tuvieron su primera cita: el Tíbet, un bar restaurante que Marsé describe así: “Rincón sofisticado (falsa cabaña, troncos barnizados, techo de paja, luz embotellada) en la terraza de una vieja torre de los años treinta”. ¡Estaba igual!  Y enfrente aquellas motos que robaba Pijoaparte, para intentar escapar de ese barrio de barracas, del que no estaba nada orgulloso. Pero  fue después cuando empezó la gran caminata, esa subida tan empinada, que nos llevaría al Turó de la Rovira. Al verla desde abajo ya te cansabas, pero fue lo contrario: acompañada de mis amigos y contándonos anécdotas, esa subida fue muy divertida. Recuerdo que Roger dijo: “Imaginaos que tuviésemos que hacer esta subida cada día para llegar al instituto”.  Todos nos reímos y la respuesta fue unánime: “Pues no iríamos al insti”.

Olga siempre nos decía que el Delicias, aquel bar donde Pijoaparte jugaba a cartas con los viejos del barrio, existía todavía y que si todo salía bien algún día lo visitaríamos. Y así fue: ahí estábamos Alba, Feiber, Cinthya y yo sentados en una mesa del Delicias, tomando unas claritas con patatas bravas, juntos como verdaderos amigos, discutiendo quién de la clase se parecía más a Teresa y quién más a Pijoaparte, y comentando lo cansados que estábamos pero lo bien que estábamos. Fue una sensación muy hermosa. Muchas veces las cosas más pequeñas son las que nos hacen felices.

* Estudiante del Institut Eugeni d’Ors de Vilafranca del Penedès. Junto con sus compañeros de primero de bachillerato, participó en la ruta del Carmelo, realizada el 9 de junio de 2015.

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Posted on: 15 Jun

Aquellas bravas… Por Miquel Martos*

En las alturas del turó de la Rovira.

Se acercan las vacaciones, últimas semanas de curso, últimos exámenes y también ¡Últimas tardes con Teresa!

El martes 9 de junio todo el grupo de 1º de Bachillerato del Eugeni d’Ors de Vilafranca del Penedès viajó rumbo a Barcelona, rumbo al barrio del Carmel, donde vivió uno de los grandes personajes de la narrativa española de la postguera: Manolo Reyes, el Pijoaparte. Por fin íbamos a recorrer los paisajes del último libro que hemos leído de Juan Marsé, Últimas tardes con Teresa, un libro marcado por diferentes triángulos amorosos y por los conflictos entre clases sociales en la Barcelona de los 50.

Visitamos diferentes espacios del Carmel, que se veían reflejados en algunas escenas de la obra de Juan Marsé: el Tíbet y el Delicias, zonas de aparcamiento de motos (eran Yamahas y no Ducatis, pero pudimos revivir el espíritu de Pijoaparte y su fascinación por lo que no estaba a su alcance), el Cottolengo frente al Parc Güell, el espectacular mirador del Turó de la Rovira. La parada en el mítico bar Delicias fue la parte que más me gustó de la excursión: tomar una cervecita y charlar con los amigos… ¿Qué más se puede pedir? Sí que se puede pedir algo más: ¡nos faltaron unas bravas! No fuimos tan ágiles para pedirlas, pero bueno… Siempre habrá tiempo para volver al bar Delicias, que no por nada ha resistido más de 60 años.

Bromas aparte, la ruta Marsé por el Carmel fue una excursión muy entretenida. Además de sacarle polvo al libro, me sirvió para darme cuenta de que no es necesario hacer una ruta de “alta gama” para disfrutar. Basta una buena novela, unas buenas deportivas para “patearte” el monte Carmelo reviviendo el libro, una guía como Aymara, que no nos da el “tostón” del día, pues, además de explicarnos cosas, te motiva a reflexionar y a intervenir. Gracias también a eso, la excursión fue especial.

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La segunda parte de la ruta fue cuando fuimos al Turó de la Rovira para descubrir cómo la ciudad de Barcelona trató de defenderse de los sofisticados ataques aéreos  de Franco y de sus poderosos aliados: la Alemania nacionalsocialista y la Italia fascista. ¡Hay que ver lo mal que se emplea la inteligencia humana, se emplea en diseñar cañones, bombas y  ataques aéreos, en lugar de conjurarse para conseguir un mundo mejor! Esta parte de la excursión me recordó todas las historias que me contaba mi abuelo sobre la Guerra Civil. Mi abuelo tiene ahora ochenta y nueve años, vivió la guerra con unos diez años aproximadamente, y  las cosas que recuerda y me cuenta son espeluznantes.

Cuando regresábamos a Vilafranca, Víctor y yo seguíamos pensando en las bravas, pero también pensamos: “¡Qué bien poder acabar este curso haciendo una excursión como esta en vez de estar en el instituto matándonos a exámenes!”.

* Estudiante del Institut Eugeni d’Ors de Vilafranca del Penedès. Junto con sus compañeros de primero de bachillerato, participó en la ruta del Carmelo, realizada el 9 de junio de 2015.

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Posted on: 11 Jun

Intervenciones al monumento de Antonio López

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El monumento incluye varias inscripciones sobre las labores de López y la pintada aporta un detalle relevante. Foto: Aymara Arreaza R.

 

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Una plaza y un monumento erigido, tumbado, desplazado y resignificado en varias ocasiones . Foto: Marc Llibre Roig.

Algunas intervenciones artísticas desvelan aquello que el poder se esmera en ocultar. Estas fotos hechas durante las salidas de la ruta “Barcelona y los indianos. Negocios de ultramar y cambio urbano (1835-1916)” dan cuenta de las resignificaciones que ciudadanos bajo el anonimato están reclamando.

Estas imágenes tomadas el sábado 12 de abril y el 18 de octubre actúan como una muestra de las apropiaciones del espacio público y del esfuerzo de algunos por borrar cualquier huella crítica.

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Foto: Aymara Arreaza R.

 

 

 

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Posted on: 24 Oct

La Barcelona de los hombres que “hicieron las Américas”

Desde abril de 2014, durante las salidas de la ruta “Barcelona y los indianos (1835-1916)”, hemos tenido la oportunidad de recorrer la ciudad tomando en cuenta los rastros que dejaron los indianos en ella. Las inversiones de estos hombres que se fueron a “hacer las Américas” procurando amasar fortuna conforman hoy algunos de los espacios que transitamos con frecuencia sin reconocer las historias asentadas en los cimientos de cada fachada.

Porxos d'en Xifré. Foto: Ruta de autor

Porxos d’en Xifré. Foto: Ruta de autor.

Desde Pla de Palau hasta el Eixample son muchos los relatos que se pueden contar sobre las riquezas de ultramar y el crecimiento de la capital catalana. Con estas imágenes mostramos parte del monopolio de los indianos en el sector inmobiliario  y de las empresas en las que invirtieron para ampliar todavía más su capital.

Banco Hispano Colonial. Foto: Ruta de autor.

Banco Hispano Colonial. Foto: Ruta de autor.

De los pasos dados por hombres como Josep Xifré, Antonio López y Josep Maria Serra, entre otros, destacamos la diversificación de negocios como una de sus principales estrategias. Algunos exportaban azúcar desde La Habana al tiempo que compraban solares en Barcelona. Otros atendían una mercería en Santiago de Cuba mientras fortalecían su participación en el tráfico de esclavos. La manera de enriquecerse y de expandir la ciudad tiene múltiples caras.

Plaza Duc de Medinaceli. Foto: Ruta de autor

Plaza Duc de Medinaceli. Foto: Ruta de autor.

 

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Posted on: 06 Ago

Árbol genealógico de los indianos y las repeticiones

En el árbol genealógico de los indianos se repiten unos cuantos nombres. Se hace difícil reconstruir la historia cuando las familias se empeñan en perpetuar los nombres entre padres, hijos, tíos, sobrinos, nietos…
Desde el siglo XIX, y en algunos casos hasta la actualidad, entre los indianos se repiten los Antonio, Josep, Manuel, Claudio, Alejo… Pensaban en la herencia hasta de los nombres.

Repeticiones en el árbol genealógico de los indianos

Repeticiones en el árbol genealógico de los indianos.

 

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Posted on: 03 Abr